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Investiga el CIQA método para hacer más eficiente el Ibuprofeno

IbuprofenoEl Ibuprofeno tiene un consumo anual estimado de cerca de las 15,000 toneladas y es utilizado desde 1969 en el tratamiento sintomático de dolores de baja y mediana intensidad de diversos orígenes, y en el manejo de cuadros inflamatorios y rigidez ocasionadas por la osteoartritis, la artritis reumatoide y la artritis gotosa.

Raúl Guillermo López Campos
El Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA), en Saltillo Coahuila, desarrolla un método basado en nanopartículas para hacer más eficiente la administración de Ibuprofeno, un medicamento del cual se venden anualmente cerca de 15,000 mil toneladas en el mundo y sirve para tratar dolores de baja y mediana intensidad de diversos orígenes.
El proyecto, denominado Cargado de Ibuprofeno en nanopartículas poliméricas, tiene como objetivo desarrollar un sistema que permita la liberación prolongada del fármaco en el organismo, para de esta manera disminuir la frecuencia de su administración y la probabilidad de aparición de úlceras en los pacientes, entre otros efectos.
Aunque la investigación formal se inició en febrero de este año con las tesis de tres estudiantes, a fines del año pasado se solicitó una patente provisional en Estados Unidos para proteger la idea base del proyecto. En esta solicitud se documenta una forma novedosa de como se podría entrampar un medicamento de baja solubilidad en agua, como por ejemplo, el Ibuprofeno y el Paclitaxel, en nanopartículas poliméricas.
Por ser de mayor impacto, se incluyó en la solicitud el Paclitaxel, medicamento usado ampliamente para tratar el cáncer. Esta solicitud concede protección a la idea por un año.
HISTORIA. Entre los medicamentos más consumidos en el mundo que se utilizan para aliviar el dolor y la inflamación, el Ibuprofeno (IB) ocupa un lugar destacado con un consumo anual estimado de cerca de las 15,000 toneladas. Ubicado dentro del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos, esta sustancia se administra primordialmente por vía oral. Es utilizado desde 1969 en el tratamiento sintomático de dolores de baja y mediana intensidad de diversos orígenes, y en el manejo de cuadros inflamatorios y de rigidez ocasionadas por la osteoartritis, la artritis reumatoide y la artritis gotosa, principalmente.
Además de su reconocida eficacia, el ibuprofeno se caracteriza por su rápida liberación dentro del organismo, provocando un acelerado incremento de su concentración en la sangre y su relativamente rápida disminución. Se sabe que el período de permanencia del IB en el plasma sanguíneo es típicamente de entre una y tres horas, lo cual obliga a una frecuente administración del medicamento y en dosis relativamente altas para mantener el nivel terapéutico deseado en el organismo. Por esto, la mucosa intestinal de pacientes que lo consumen por períodos prolongados se irrita.
Otro inconveniente es que, al no haber administración del IB en el transcurso de la noche, no hay protección contra la rigidez de las articulaciones al despertar por las mañanas en las personas con problemas de artritis.
Con el fin de paliar estos inconvenientes, desde hace varios años empezaron a aparecer en la literatura especializada los resultados de investigaciones efectuadas por grupos de científicos de diversas partes del mundo. La gran mayoría de estos trabajos se enfocan en la manera de liberar el medicamento controladamente una vez que ha sido ingerido. La forma de ingestión convencional implica la toma oral de un comprimido de tamaño milimétrico, en el cual el IB va protegido por una capa entérica. Esta capa se desintegra por acción de los jugos y enzimas presentes en el tracto gastrointestinal, liberando la totalidad del medicamento en un sólo sitio, lo cual conduce a los ya mencionados problemas de baja biodisponibilidad e irritación local.
La propuesta de los grupos de investigación para controlar la liberación del IB es cargarlo en partículas de polímeros biodegradables de tamaño mucho más pequeño que las tabletas convencionales. En la mayoría de los trabajos documentados por estos grupos, se han preparado partículas de tamaño micrométrico (micropartículas), cargadas con IB en proporciones relativamente altas. En algunos casos el contenido del fármaco alcanza hasta el 80%. Cabe aclarar que un micrómetro o micra es la millonésima parte de un metro.
En esos reportes se ha demostrado que el IB se libera más lentamente comparado con la tasa de liberación mostrada cuando se carga en un comprimido convencional. Aunque la mayoría de los estudios de liberación se han realizado en laboratorios donde se simulan las condiciones del tracto gastrointestinal, se ha encontrado un comportamiento similar en experimentos con animales de laboratorio.
Otro argumento a favor de la presentación del IB cargado en micropartículas surge de la diferencia entre su comportamiento y el del comprimido convencional una vez que ha sido ingerido. En este último caso, la capa entérica que lo cubre de los jugos y enzimas se desintegra y libera el fármaco, el cual es absorbido en un sólo sitio del tracto gastrointestinal. En cambio las micropartículas se dispersarían de manera relativamente homogénea, liberando más lentamente el medicamento y reduciendo la probabilidad de irritación local.
La clave de este comportamiento radica en el número de micropartículas que constituirían la dosis. Se calcula que 800 miligramos de IB, equivalente a una dosis típica, estarían contenidos en más de 20 millones de micropartículas de 50 micras de diámetro. Este cálculo se hizo considerando que las micropartículas estarían compuestas por partes iguales del polímero biodegradable y del fármaco.
Como se puede inferir, son altas las expectativas de mejorar la biodisponibilidad del IB y reducir la probabilidad de irritación local mediante su administración vía micropartículas.
Si bien la opción de administración de IB vía micropartículas es prometedora, más recientemente ha surgido otra opción consistente en el cargado del fármaco en nanopartículas. Es ampliamente conocida la importancia que en los últimos años ha alcanzado la nanotecnología. De hecho hay ya un gran número de productos comerciales elaborados a partir de materiales con dimensiones nanométricas. Si ya un micrómetro parecía ser una unidad de longitud extremadamente pequeña, el nanómetro es todavía más pequeño aún. Equivale a la milésima parte de un micrómetro, es decir, un micrómetro contiene mil nanómetros.
Los primeros reportes de investigaciones sobre la preparación de nanopartículas cargadas con IB aparecieron a mediados de la pasada década. En estos reportes se ha demostrado la factibilidad de preparar nanopartículas con tan sólo algunos cientos de nanómetros de diámetro, constituidas por un polímero biodegradable e IB, las cuales permiten la liberación lenta del medicamento. Esta reducción adicional en el tamaño de las partículas tiene un gran efecto en el número de nanopartículas que constituirían una dosis típica de IB. Si el diámetro de las nanopartículas cargadas con partes iguales de IB y del polímero biodegradable fuera de 100 nanómetros, esta dosis estaría contenida en cerca de tres mil millones de millones de dichas nanopartículas. De aquí se puede ver que habría una distribución aún más homogénea del IB en el tracto gastrointestinal y una menor probabilidad de desarrollar ulceraciones en el caso del empleo prolongado del medicamento.
Una ventaja alterna de las nanopartículas cargadas con IB es la posibilidad de atravesar las paredes intestinales y llegar al torrente sanguíneo. Para esto, las nanopartículas deberán tener un diámetro no mayor a los 50 nanómetros. Además, el polímero biodegradable usado en su formulación deberá ser lo suficientemente resistente para soportar el ambiente del tracto gastrointestinal antes de traspasar las paredes intestinales, y después responder a las condiciones de la sangre e incluso de las células para permitir ahí la liberación del fármaco.
El suministro de IB de esta forma, incrementaría sustancialmente su biodisponibilidad con una importante reducción en la cantidad y en la frecuencia de la dosis, así como en los problemas de ulceración en los pacientes. Actualmente se exploran en diversos laboratorios de investigación en el mundo, incluyendo los del CIQA, nuevos métodos de preparación de nanopartículas con tamaños extremadamente pequeños cargadas con IB.
A pesar de que los primeros reportes de investigación sobre los métodos para preparar micropartículas cargadas con IB aparecieron hace ya buen tiempo, a la fecha, no se sabe de su preparación con fines comerciales. Una explicación podría ser que los métodos empleados para su elaboración no son aún lo suficientemente eficientes como para que las empresas farmacéuticas lo perciban como un inversión rentable. En este contexto, habría que confiar en que los constantes adelantos en nanociencia y nanotecnología permitirán en un futuro próximo contar con una versión comercial de micro o nanopartículas cargadas con este antiinflamatorio.
Departamento de Procesos de Polimerización del Centro de Investigación en Química Aplicada. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


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