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Las formas, los ritmos y el color de la Química. Rosalinda Contreras Theurel

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Las formas, los ritmos y el color de la Química
Rosalinda Contreras Theurel

Por Cinthia Ramírez

Poseedora de la extraordinaria sencillez y sensibilidad que sólo tienen los grandes de mente y espíritu, Rosalinda Contreras visitó nuestra ciudad de Saltillo proveniente de Cuernavaca. Su presencia respondió a dos objetivos, por una parte, participar en el homenaje que este año le rindió el Encuentro de Química Inorgánica 2015 a su trayectoria científica y, por otra, presentar su exposición “Formas, ritmos y color”. La muestra pictórica que trajo consigo es producto de su maravilloso y poco difundido talento artístico.

La Dra. Rosalinda Contreras es conocida y muy reconocida en el mundo científico y académico por sus aportaciones en organoboranos y reducción estéreoselectiva de colestanonas, síntesis de benzodiacepinas, entre muchas otras importantes aportaciones que ayudan a la comprensión de la química basada en heteroátomos.

Es originaria de Jalapa, Veracruz pero realizó sus estudios desde la primaria hasta sus dos licenciaturas en química y química farmacobióloga en la ciudad de Puebla.

En ese momento, su gusto infantil por la pintura quedó de lado para dedicarse de lleno a la investigación.
A los veinte años, se inició en la investigación en la época de oro de los laboratorios Syntex, bajo la dirección del Dr. Pierre Crabbé. Con su apoyo consiguió una beca del gobierno francés para hacer un doctorado en la Universidad Paul Sabatier en Toulouse bajo la dirección de Robert Wolf (1970).

Durante su estancia en Francia, también tuvo la influencia artística y cultural del país y pudo frecuentar círculos de artistas que la dejaron marcada. El mismo Robert Wolf influyó tanto en ella pues no sólo era un extraordinario científico sino un talentoso dibujante que encontraba la inspiración incluso durante las conferencias, discusiones científicas o durante las presentaciones de tesis.
A lo largo de su trayectoria académica, Rosalinda dirigió 35 tesis de licenciatura y graduó veintiún doctores en ciencias en el Cinvestav. Siete de ellos ganaron el Premio de la Academia de Química Inorgánica a las mejores tesis y uno obtuvo además el Premio Weizmann (1986).

Fue Coordinadora Académica y Jefa del Departamento de Química, Secretaria Académica y Directora General del Cinvestav. También colaboró activamente en la formación de varios centros de investigación en química, entre ellos el Centro de Investigación Química de la Universidad Autónoma de Morelos y el de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de Colima. Recibió diplomas de Reconocimiento de la Universidad de Guanajuato (1984), de la UNAM (1986) y de la Universidad Autónoma de Puebla (1987).

Como Directora General del Cinvestav creó el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio), el cual ha logrado descifrar el genoma del maíz y de otras especies de plantas mexicanas, y hace una importante investigación sobre la genómica y proteómica de bacterias y plantas.

También durante su gestión como directora del Cinvestav creó las unidades de Monterrey, Tamaulipas y la estación marina de Telchac en Yucatán e inició la construcción del nuevo campus de la Unidad Saltillo.
Fue cofundadora y presidenta de la Academia Mexicana de Química Inorgánica e impulsó y promovió programas de ciencia para jóvenes.

Hoy en día, su labor como científica química se está desplazando lentamente por su gran pasión por la pintura:
“Siempre quise ser artista, pintora, luego quise ser arquitecta. Mi madre me dijo que una buena carrera era la química porque permite vivir bien siempre y, me convenció. Y he vivido extraordinariamente bien de la química. He tenido éxito y el gran placer de hacer ciencia, de convivir con estudiantes y colegas, pero ahora estoy dedicando un poco más de tiempo a la pintura”.

Su trabajo artístico refleja la influencia de pintores como Picasso, Klee y Miró ya que combina colores y líneas pero ha sido su formación química la que le hizo encontrar la belleza de lo microscópico, de la simetría de las estructuras que se refleja en todas sus obras.

Pese a que el pensamiento químico tiene fama de ser riguroso, Rosalinda encuentra en “la ciencia un aspecto estético tan extraordinario que no es difícil plasmarlo”. En esta pequeña muestra de su colección nos ha traído 35 dibujos fantasiosos que están decorados de varias maneras utilizando técnicas de acuarela, pastel, lápiz, crayón, etcétera y que son producto de su subconsciente que se pone a dibujar y ha logrado una obra muy diversa. Le dio muchísimo gusto mostrarlos a sus colegas químicos que poco conocen de su bipolaridad ciencia/arte.

No oculta la emoción que le provoca este Encuentro y comparte con los jóvenes mensajes para su vida científica: “sean creativos, sean ingenuos, es importante ser ingenuo. Piensen por sí mismos, analicen el detalle de las
cosas, no se crean lo que dicen los libros porque el conocimiento va cambiando siempre y si lo creen, ya no se esfuerzan en pensar nuevas soluciones. Sean curiosos, sean rebeldes en el buen sentido. Discutan sus ideas, encuentren la explicación de las cosas y superen a sus maestros”.

Agregó:
“Como químicos tenemos una gran misión ahora que es la de luchar contra la ignorancia. Ha regresado la Edad Media a nuestra sociedad. La gente cree en tonterías. Cree en remedios mágicos, en hierbas extraordinarias y es cierto que tienen principios activos pero les aseguro que los medicamentos de la farmacia tienen un conocimiento químico exacto, riguroso y es siempre mejor que los remedios caseros. No permitan -como científicos en ciernes- que la ignorancia nos derrote. Si nos dejamos, esto en pocos años va a ser muy parecido al mundo que dominaban brujas y curanderos. Tenemos que luchar porque el conocimiento científico, exacto, preciso, sea la base de todo nuestro comportamiento y que dirija nuestro pensamiento”.

Pidió trabajar mucho por México. “Necesitamos un ejército de químicos para transformar nuestros recursos naturales. Los minerales por un lado pero también los vegetales. Necesitamos hacer síntesis, catalizadores, muchísimos materiales, cerámicos, y hasta nuevas aleaciones metálicas. Necesitamos que el nuevo conocimiento se cree también en México o se aplique en México y sea para beneficio de la economía mexicana”.

Finalmente se refirió a nuestra ciudad de Saltillo porque tiene más de 30 años que la visita con frecuencia. Junto a su amigo el Dr. Gregorio Vargas, hicieron viajes por el estado y empezó a querer enormemente sus montañas, valles, campos y flores del desierto.

Expresa su alegría al visitar el campus del Cinvestav, al reencontrar a los amigos, al encontrar a una nueva generación de estudiantes y maestros que representan para ella un extraordinario regalo que guarda en su memoria y corazón.


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